Ma vie de Courgette

martes, 20 de septiembre de 2016
Aprovechando mi segunda y última jornada tranquila en el festival, voy a compartir con vosotros la que para mí ha sido la mayor sorpresa hasta ahora. He de reconocer que la animación es el género que más me gusta por lo que soy consciente de que partía con ventaja con respecto a otras películas.

Primer largometraje del Suizo Claude Barras a quien ya hemos podido ver en los créditos de varios cortos de animación como Au pays des têtes o Sainte barbe entre otros. Realizada en Stop Motion como si de un cuento animado se tratara, la cinta se llevó los premios de mejor película y el del público en el festival de animación de Annecy. Todo un logro para una ópera prima. Además, la cinta ha sido elegida por Suiza como candidata a los Oscars en categoría de Película de habla no inglesa.

El guion nace de la novela de Gilles Paris Autobiographie d’une courgette y nos cuenta la vida de Icare (A quien le gusta que le llamen Courgette) tras quedarse huérfano. A partir de ese momento Courgette será llevado a un orfanato donde conocerá a un grupo de niños en circunstancias similares a las suyas. Me gustaría resaltar aquí la delicadeza con la que se toma el tema el director a la hora de contar historias desgarradoras de los niños.

Sin tener una factura técnica espectacular, la sencillez del Stop Motion trasmite mucha cercanía con los personajes. De hecho, la cinta no esconde en ningún momento los (seguramente) medios limitados de los que disponía. Y sin embargo, funciona. Podría mencionar aquí muchas películas de animación con una factura técnica impecable y una historia floja e insustancial pero mejor lo evitamos para no hacer leña del árbol caído.

Otro punto a favor de la película es su metraje. 66 minutos. No me malinterpretéis, disfruto por igual un cortometraje de 3 minutos que un largometraje de 150 minutos, pero siempre y cuando la duración esté justificada. Me parece muy valiente lanzar un trabajo de una hora si en ese tiempo puedes contar lo que quieras. Sé que estoy predicando en el desierto pero por favor, señores de la industria del cine, dejad de estandarizar el arte en la barrera de los 100 minutos.

Así que ya sabéis, si queréis disfrutar de una pequeña joya de la animación actual, no os perdáis la historia de Courgette. No os arrepentiréis.

Ficha 

Trailer



Patas arriba

domingo, 1 de diciembre de 2013
Nahia se despertó contenta. Era jueves, su día de la semana favorito. Los jueves todo el mundo sonreía y a Nahia le encantaba.  Saltó de la cama y se fue corriendo hasta la ventana. Estaba lloviendo mucho y eso no le gustaba. Cuando llovía mucho no podía salir a jugar con sus amigos. No estaba dispuesta a quedarse en casa así que decidió poner patas arriba el mundo tal y como lo había conocido hasta entonces. Al presumido y esquivo arcoíris lo decidió llevar al suelo. Allí podrían observarlo y tocarlo los niños que tantas y tantas veces habían ido en su busca. Ya no llovería más de arriba abajo si no que llovería de abajo arriba y sería en forma de copos de nieve aunque no hiciera frío. Sería genial poder jugar con la nieve en verano y lanzarse bolas de nieve entre ellos. Además, si corrías lo suficiente, podrías volar entre los árboles y tocar con las puntas de tus dedos los rayos de sol. Decidió que no hubiera coches, así no les molestarían cuando jugaban con la pelota en el parque. Todos los jueves ya no eran el cuarto día de la semana sino que podía ser cualquier día que ella quisiera. Se lo pasó tan bien ese día cambiándolo todo que en cuanto terminó, volvió a ponerse a cambiarlo para dejarlo como estaba. Así se divertiría cambiándolo todo tantas veces como quisiera.

Patas arriba (Cuentos para Nahia)



Las ardillas rojas

domingo, 8 de enero de 2012
Erase una vez un bosque en el que vivían dos pequeñas ardillas rojas. Las 2 eran grandes amigas desde crías y se repartían lo que la tierra les ofrecía. Las 2 ardillitas trabajaban de sol a sol recolectando todo tipo de semillas y frutos. Hasta que un día la ardilla más pequeña empezó a dejar de buscar comida cuando el sol llegaba a lo más alto del cielo. Desaparecía de la parte del bosque donde los árboles compartían sus frutos con ellas y no volvía a aparecer hasta que el sol comenzaba su rojiza despedida.

La ardilla mayor, de naturaleza curiosa como lo son las ardillas en general, decidió seguir un día a su pequeña amiga. Cruzaron un pequeño riachuelo, un campo de trigo situado junto al bosque y tras 2 horas de caminata llegaron a un pequeño bosque. Este era diminuto en comparación con el suyo. Pero tenía un claro en el que crecían flores de todos los colores. La ardilla mayor, se quedo sorprendida al ver que su amiguita se quedaba cuidando las flores, les traía agua de un pequeño manantial que nacía cerca del bosque y las limpiaba hasta dejarlas hermosas como sólo las flores nacidas en la naturaleza pueden serlo, Decidió volver a su nido en el árbol para intentar entender que podía llevar a una ardilla a dejar de recoger semillas y perder el tiempo de esa manera. Al día siguiente se repitió la escena y así sucesivamente durante varios días. Hasta que un día, la ardilla mayor decidió preguntar a su amiga por aquel extraño comportamiento.

-¿Por qué te vas todos los días a la tarde a mirar las flores? Estas perdiendo un tiempo precioso para recolectar comida para el invierno. Yo he recogido ya suficientes semillas para dárselas a la familia de gansos a cambio de que me lleven al sur en invierno y así poder seguir trabajando. Creo que en unos años podré tener tal cantidad de comida que me podré permitir buscar un nido mayor y seré capaz de llenarlo durante el año.

La ardilla pequeña se quedó un rato pensando la respuesta y acertó a decir.

-Prefiero ser lo más feliz posible en el presente que vivir siempre esclava de un futuro mejor.